7/1/2010
Hay suspiros que matan el alma, brisas que abrazan el corazón y tristeza más amarga que el humo.
Hay veces que sientes impotencia, y te sientes galopante, incesante... veces en las que lloras y te sientes bien, en el que le das vueltas al mundo y el mundo acaba por dartelas a ti ...amas tu vida y lo sabes pero te da miedo reconocerlo... te da miedo lo absurdo, te mueres de impaciencia por vivir...
Y no sabes que la vida tiene un precio y es el de saborear cada gota de aire que entra en cada pulmón de tu cuerpo, en cada molécula de tu ser. Y el espíritu? Qué hay del espíritu? amar? odiar? sentir y llorar, llorar, llorar???
Hay veces en las que el sentido de tu mente pasa a ser una mente de los sentidos, sabes que el poder que hay en ti es infinito a la vez que te lo proporciona el tiempo.
Personas que recorren tus venas y que en un momento u otro han juzgado tu actitud... tan solo te limitas a seguir tus pasos, a caminar para que se haga camino y quede camino por andar, sin piedad. Hay vivencias que cicatrizan el corazón a mil por hora, sin dejar un ápice de fe en el futuro. Craso error.
Amor y libertad, independencia y amistad y un corazón infinito como el universo. Les quieres, quieres al mundo, quieres todo lo que eres, pero qué difícil es quejarse de uno mismo y de sonreir sin proponérselo.
...y Andé yo caliente...
07/01/10 ·
·
Autor:
jud ·
Avui ha sigut un dia estrany. Penso que les paraules ara mateix sobren, però necessito escriure-les ni que sigui en aquest blog. Mai m'he imaginat que això em pasaria, ho visc com una experiència més, dolorosa però que em deixa un buit que m'agrada. M'agrada perquè sé que sempre t'he estimat, encara poques vegades t'ho he dit. Ets la meva iaia, la que sempre he estimat i estimaré en un futur, allà on estiguis. T'estimu, t'estimu i t'estimu. Recordaré el teu humor, el teu afecte, el teu somriure. Un cop vaig llegir en una revista, que a les persones se les recorda no pels seus èxits, si no per l'amor que transmeten i tu m'has donat molt d'amor. Et recordo i nomès penso en les teves carícies. Penso en tu a cada moment. Avui ha sigut un dia doloròs, trist, t'han incinerat. Mai m'ho havia esperat, mai. No havia viscut la mort tan de prop, la teva mort. M'has deixat un buit, iaia. Descansa en pau.
PD: T'estimu, t'anyoro, et necessito. Cuidaré del teu amor, serem forts. Molts petons, preciosa!
25/09/09 ·
·
Autor:
jud ·
DAVID TRUEBA director de cine
Dominical 30/08/09
Para qué sirve un paisaje? Me he hecho muchas veces esta absurda pregunta. Supongo que también los concejales, los constructores y los ministros de Obras Públicas se preguntan a veces lo mismo, pero ellos seguro que lo hacen así: ¿para qué narices sirve un paisaje? Porque les debe parecer un desperdicio ver ese lugar, por bello que sea, sin hacer pasar por allí una autopista, una vía férrea sin "tunearlo" o montar una promoción de viviendas. Para ellos, un paisaje es una oportunidad. Todo el mundo sabe que mirar un paisaje es una manera como otra cualquiera de relajarse, de hacer turismo. Hay esos miradores dispuestos para que todo el mundo aprecie un paisaje que se ha hecho famoso o imprescindible de visitar. Y hacemos ante esos paisajes lo mismo que hace un turista cuando piensa: ¡ya está!, ¡ya lo he visto!, a otra cosa. Pero un paisaje es mucho más que eso. Un paisaje es un espejo donde estás tú frente a la belleza o grandeza de la vida. Por eso ningún paisaje es dos veces el mismo, como nadie es el mismo en dos momentos diferentes de su vida. Lo hermoso de un paisaje no es su composición concreta, su belleza plástica, su esteticismo más o menos rotundo, sino la significación que cobra para nosotros cuando lo reencontramos o cuando en un momento determinado se une a nuestro estado de ánimo y es como si uno se marchara con la montaña a cuestas, la puesta de sol grabada en la piel o el arroyo metido en las venas.
Un paisaje puede ser como una canción hortera, de esas que nos obligaban a oír machaconamente en los veranos de la infancia y que nos descubrimos tarareando 30 años después, porque, sin quererlo, se nos metió dentro. Un paisaje puede ser un descubrimiento irracional, un mensaje en clave. Un paisaje puede parecerse a ese poema que leemos una tarde y parece que está hablando de nosotros, que lo habríamos escrito nosotros si hubiéramos sabido poner una palabra detrás de otra con tino y gusto. Lo bueno de un paisaje, de un paisaje que te habla, es que es tan grande que la mano humana tiene poco que hacer sobre él, salvo para destruirlo. Por lo tanto, tiene algo de superior. Sobre nosotros ejerce una potencia que sólo nos puede llevar a la sumisión. El que no se siente pequeño frente a una costa, una laguna, un bosque o un riachuelo, o es tonto o es un ególatra irremediable. El paisaje estaba allí antes que nosotros y lo estará después si lo respetan, sobretodo en este país de asesinos de paisajes. El paisaje puede ser un bofetón, un abrazo, una caricia o una puñalada, depende de en qué momento te enfrentes a él. Uno no puede fabricar paisajes, a lo más que llegamos es a montar un jardincito. A veces un paisaje ha estado delante de nosotros toda la vida y sólo lo descubrimos muy tarde, cuando nos toca despedirnos de él o reencontrarlo después de demasiados años de ausencia. A veces, uno tiene ganas de gritarle a la gente: menos autoayuda, menos pastillas y más paisaje. Más enfrentarse con la grandeza de verdad desde nuestra fantástica pequeñez.. Pero no lo dices, porque tú mismo has tardado demasiado en descubrir lo importante que puede ser aquel paisaje.
01/09/09 ·
·
Autor:
jud ·
Quiero que la infancia recorra mis venas como lo hizo en su momento y así reír, llorar, chillar, saltar, caerme, levantarme...quiero sentirme viva, quiero gozar sin que el futuro me preocupe, vivir intensamente el momento presente, pero siempre con cabeza. Experimentar y creer en mí misma. Carpe Diem, un poquito cada dia hasta que sea mi filosofía de vida. Recordar en los momentos de preocupación extrema que no hay nada más valioso que el tiempo, MI tiempo, y que el Tempus Fugit.
27/04/09 ·
·
Autor:
jud ·